Declaración Aceb: Los abusos de un gobierno enemigo del pueblo colombiano

septiembre 29, 2020

 


Declaración Asamblea Nacional de Delegados de ACEB

Los abusos de un gobierno enemigo del pueblo colombiano

El gobierno de Iván Duque no cesa en su empeño de utilizar la pandemia del Covid-19 para ahondar en las medidas contra el pueblo colombiano. Persiste en su política de repartir limosnas a los más necesitados, entre los que se empiezan a contar, aquellos que se han quedado sin empleo durante el confinamiento obligatorio.

A su vez, continúa negándose a dar trámite al pliego de emergencia que le presentó el movimiento sindical y cerrando la puerta a cualquier posibilidad de atender el grito angustioso de quienes piden se otorgue la Renta Básica, que permitiría aliviar las calamidades de millones de familias que se debaten en la más absoluta miseria y generaría los recursos económicos necesarios para la reactivación económica en Colombia. En las manos del gobierno está la decisión de hacer uso de las reservas monetarias o seguir solicitando préstamos a la banca internacional, lo que implica además de sobre endeudarnos, que se hipoteque la independencia y la soberanía nacional.

En esta difícil coyuntura, continúa el cierre de empresas que no soportaron las medidas restrictivas y el marchitamiento económico con el cual el gobierno tiene sometido al país. La crisis se generaliza, pero esto no parece inmutar a quienes hoy ostentan el control de los destinos de Colombia. El Banco de la República decreta una nueva reducción de las tasas de interés a 1,75%  que cobra por los préstamos que otorga a las entidades financieras y continúa alharaqueando que esta es una medida para reactivar la economía, lo cual es una farsa que camufla la verdadera intención, cual es la de favorecer a los dueños de los bancos, quienes se benefician por partida doble: de un lado reciben capital muy barato y de otro mantienen las tasas de usura que cobran a sus clientes.

Todos los bancos, que tenían entre sus planes de mediano plazo la implementación de la digitalización y el teletrabajo, han encontrado en el confinamiento la oportunidad de oro para imponerle a sus trabajadores el trabajo en casa, so pretexto de estar velando por su salud, cuando en realidad lo que han encontrado en esta modalidad es el negocio del siglo en términos laborales, al imponer a sus trabajadores la obligación de convertir parte de sus viviendas en una extensión del banco e imponer mayores funciones y reuniones diarias que obligan a tener jornadas extenuantes por su carácter de indefinidas y así, de paso, reducir los  costos de las sedes bancarias frente a aspectos como alquiler, servicios públicos conectividad, cuotas de administración etc., como también, lo pertinente en elementos de trabajo y las implicaciones del ausentismo laboral.

Vale aclarar, que no implementan el teletrabajo, hoy medianamente regulado en la legislación laboral, para poder superexplotar la mano de obra, en términos extremadamente arbitrarios, manteniendo a los trabajadores aislados, lo cual permite las perversas prácticas de maltrato y acoso laboral, sin que los trabajadores puedan reaccionar en defensa de su dignidad.

Ya cesaron los mal llamados alivios que se otorgaron a los clientes, la situación para los bancos tiende a normalizarse, no así la de sus empleados que viven momentos de extrema angustia ante los permanentes cierres de oficinas, imposición de “arreglos al personal sobrante”, acuerdos estos que cubren a los bancos ante acciones legales por despidos masivos. Todos los bancos están haciendo fiesta con los derechos de los trabajadores y contribuyendo a acrecentar los niveles de desempleo.

Desde otra perspectiva, el gobierno que siempre se la ha jugado a privilegiar el control de la inflación por sobre el bienestar de su población, hoy tiene el índice de precios al consumidor en el 1.12% en lo que va corrido del año y en el 1.88% el acumulado de los 12 últimos meses. El costo de vida lo presenta con índices negativos en los últimos meses, cifras maquilladas, que le hacen un daño irreparable a los incrementos salariales que se rigen por el IPC.

En materia de negociación colectiva, comienza a cobrar pleno auge la determinación de utilizar los conflictos para renegociar a la baja los derechos de los trabajadores organizados sindicalmente, se están poniendo en práctica las recomendaciones de la Circular 033 del 17 de abril de 2020 de Mintrabajo, que plantea que los derechos de los trabajadores, sí se pueden revisar para ajustarlos a los tiempos de crisis. A los árbitros en los tribunales de arbitramento, se les concede la facultad para tener en cuenta tanto las peticiones de los trabajadores como las plasmadas en los contrapliegos patronales y “sus fallos serán en equidad”, pero claro, la equidad, como la conciben las clases dominantes, es decir, ayudar a los patronos a despojar los derechos de los trabajadores.

Un caso ejemplarizante es la situación de los compañeros del Cerrejón, quienes se encuentran desarrollando una huelga impuesta por la multinacional, que cerró los canales de negociación hasta tanto los trabajadores no acepten el desmonte de parte de sus derechos. La respuesta del sindicato no podía ser otra que salir a la huelga, que afortunadamente cuenta con el respaldo de la inmensa mayoría de los trabajadores y el conjunto del movimiento sindical. Seguramente, la empresa se la juega a dejar pasar la huelga sin facilitar acuerdos, para que, en el tribunal de arbitramento, escenario que continua legalmente para la definición del conflicto, lograr sus perversos objetivos con el apoyo del gobierno,

Presentar pliego de peticiones en medio de esta crisis bajo el supuesto de intentar mejorar las condiciones económicas y sociales de los trabajadores, implica correr enormes riesgos, que deberían sopesarse ya que un incremento salarial de dos (2), o hasta tres (3) veces la inflación al corte de agosto (1.88 X 2 = 3.76 o 1.88 X 3 = 5.64) en un hipotético caso, no justificaría de ninguna manera asumir tan elevado costo político.

En cuanto a la responsabilidad que caracteriza a ACEB, en nuestra convicción de líderes sociales y sindicales y como prueba fehaciente de tener clara la realidad política y social de los trabajadores, creemos que éste no es el momento adecuado para confrontar con los empleadores y la maquinaria estatal manejada por posiciones de ultraderecha fascista. No obstante, somos profundamente respetuosos de las determinaciones que, en uso de su autonomía, toman las organizaciones sindicales, decisiones que, aunque no compartamos, respetamos y apoyamos en la medida que las mismas, correspondan a actos sinceros en favor de sus afiliados y no como acciones enmarcadas dentro de intereses ajenos a los trabajadores.

En el caso de los bancos que es nuestro escenario natural y en la medida en que la presentación del pliego dependa de nosotros y que nuestro actuar sea determinante como titulares de la convención colectiva de trabajo, no presentaremos pliego, nos acogeremos a la prórroga automática de la convención y prevista en la legislación laboral, lo cual nos concederá el tiempo necesario para superar el estado actual de crisis que agobia a los trabajadores y que se cierne como una amenaza real en contra de sus derechos.

Sin embargo, cuando en la entidad financiera otros sean los sindicatos que constituyan la mayoría que les permita la titularidad de los derechos convencionales, no nos quedará otra alternativa que sumarnos al proceso so pena de desaparecer y abandonar la defensa de nuestros afiliados, situación que se ajusta hoy, al caso de BANCOLOMBIA.

En este escenario específico, somos una minoría que nos impone presentar nuestro pliego y aportar nuestro concurso en función de ayudar a que los empleados de este banco salgan librados en los mejores términos posibles, dejando claro, que no realizaremos absolutamente ninguna acción que pueda ser utilizada para inculparnos en el evento de que los resultados finales de la negociación del pliego presentado por los titulares, no sea el que esperan los trabajadores. Simplemente actuaremos en defensa de nuestro creciente número de afiliados.

Bogotá D.C., 27 de septiembre de 2020

Aprobado, en Asamblea Nacional de Delegados realizada virtualmente en la fecha.

Asociación Colombiana de Empleados Bancarios, ACEB

 

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