El bienestar emocional es un derecho laboral

abril 21, 2020

A pesar de las medidas que ha sugerido la Organización Mundial de la Salud (OMS), es posible ver que algunos países han persistido en negar alternativas serias a la luz del compromiso con sus ciudadanos, pues queda claro, por ejemplo, que las acciones tomadas para el caso colombiano desde el gobierno nacional y desde el sector económico, se han amparado en la protección de la banca como valor superior de obtención de riqueza por encima de la misma protección de sus trabajadores.
Por Sandra Milena Jiménez Duque
Directiva ACEB, Seccional Bogotá, psicóloga

La experiencia actual que atraviesa el mundo a causa de la expansión del Covid 19, la constituye múltiples afectaciones en la vida social de los humanos. Existen variados ejemplos que han obligado a las naciones a levantar medidas ante el colapso de los sistemas de salud, ante las altas tasas de mortalidad por infección, y por supuesto, alrededor de alivios económicos adoptados con ocasión de contener el crecimiento exponencial de contagios. Sin embargo, ese no es el caso de todos los países.
A pesar de las medidas que ha sugerido la Organización Mundial de la Salud (OMS), es posible ver que algunos países han persistido en negar alternativas serias a la luz del compromiso con sus ciudadanos, pues queda claro, por ejemplo, que las acciones tomadas para el caso colombiano desde el gobierno nacional y desde el sector económico, se han amparado en la protección de la banca como valor superior de obtención de riqueza por encima de la misma protección de sus trabajadores.
Este panorama permite pensar en varias problemáticas. Por un lado, se encuentra la pauperización laboral del capital humano bajo figuras legales como el adelanto de vacaciones, las licencias no remuneradas, la disminución salarial y la terminación unilateral de contratos laborales sin perjuicio del tipo de contratación. Por otra parte, pese a las mencionadas afectaciones, que a todas luces representan una incidencia mayor en los trabajadores, se ha evitado hablar de un fenómeno grave, un asunto que tiene que ver con el bienestar psicológico de los trabajadores versus el capitalismo.
En Colombia se ha propiciado un ambiente de incertidumbre que se agudiza por la crisis. La actualidad, ha venido desnudando un sistema de salud ineficiente en manos de privados y sin la capacidad de reacción suficiente para atender los diversos frentes, que aumentan si se evalúan en materia psicológica con las medidas deshumanizadoras adoptadas para evitar las pérdidas financieras. De manera que, volvemos al principio para hacernos la siguiente pregunta: ¿qué consecuencias a nivel psicológico acarrean los despidos, las licencias no remuneradas, las vacaciones obligadas y en general la incertidumbre laboral en los trabajadores?
Pues bien, para responder a este cuestionamiento, hay que decir que las personas a través de su estado de empleabilidad desarrollan percepciones complejas y necesarias para reafirmarse como sujetos y como profesionales. Esta imagen, recoge una idea íntima de cómo se ven a sí mismos en el desempeño del área de trabajo, es decir, las tareas que están en la capacidad de desarrollar, su grado de dificultad, los retos planteados, etc. Incluso, cuando se habla de trabajo, es muy posible que a través de este, el individuo constituya su propia identidad y establezca su rol social, lo que lo hace estar motivado a ser productivo. En muchas ocasiones, no obstante, adquiere una apropiación de los objetivos organizacionales como propios.
La ausencia del trabajo podría representar entonces, en palabras de Arraras y Azparren (2009), reacciones como pérdida de autoestima por la valoración que hacemos de nosotros mismos en el trabajo o en ausencia de él; trastornos de ansiedad como nerviosismo general, insomnio, mayor nivel de preocupación por las cosas, y por supuesto, empeoramiento en el estado de ánimo; incertidumbre prolongada, entre otras muchas más que afectan el rendimiento físico y mental.
Asimismo, la Asociación Psicológica Americana ha determinado que: “las personas desempleadas corren el doble del riesgo que las personas empleadas de sufrir problemas psicológicos tales como depresión, ansiedad, síntomas psicosomáticos, bajo bienestar psicológico y pobre autoestima” (Paul & Moser, 2009). Si se piensa bien, esto no es “negocio”.
En síntesis, es posible establecer que el bienestar psicológico del trabajador tiene una relación directa con su estabilidad laboral, y al no contar con estabilidad, puede recaer en diagnósticos complejos que van a perjudicar su desempeño laboral futuro. La reflexión es clara, pues se puede concluir que el sector financiero se está induciendo un Harakiri en el sentido de pauperizar a sus trabajadores, que en últimas, son quienes representan su verdadera riqueza. Con un cierre financiero alrededor de $21,5 billones en utilidades para el año 2019, es inaudito que los bancos no empleen medidas dignas para devolver un granito de arena a quienes les han hecho extremadamente ricos durante tanto tiempo. Sin bienestar emocional, la riqueza se entristece en los estados de resultados. ¡Piénsenlo!

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