Editorial. ¿A quién beneficia la emergencia decretada por el gobierno nacional?

abril 24, 2020

Quienes hemos hecho parte de la historia de los trabajadores y sus conquistas laborales, no dudamos en advertir que este difícil momento será utilizado por el uribismo para imponer, sin siquiera guardar la forma, una profunda reforma laboral a cuenta gotas, aprovechando al máximo el confinamiento de los trabajadores, de los dirigentes sindicales y la población en general.

Por Juan Francisco Sánchez Z.
Presidente nacional ACEB


El 17 de marzo mediante el Decreto 417 del 17 de marzo de 2020, 11 días después de haberse conocido el primer caso de contagio del Covid-19 en Colombia, el gobierno de Iván Duque decretó la emergencia económica, social y ecológica, con la que supuestamente pretendía proteger a los colombianos de los efectos negativos que podría causar la presencia de la pandemia en nuestro país. Mas como era previsible, viniendo del gobernante del mal llamado Centro Democrático fiel exponente del capitalismo salvaje, los ataques al pueblo y sus derechos no se han dejado esperar.
Quienes hemos hecho parte de la historia de los trabajadores y sus conquistas laborales, no dudamos en advertir que este difícil momento será utilizado por el uribismo para imponer, sin siquiera guardar la forma, una profunda reforma laboral a cuenta gotas, aprovechando al máximo el confinamiento de los trabajadores, de los dirigentes sindicales y la población en general.
Según manifestaron inicialmente, el decreto pretendía salvaguardar prioritariamente la vida de los colombianos; pero la realidad es que la pandemia cayó como anillo al dedo a quienes se creen los dueños del país. Por un lado, a base de vulgar demagogia, están intentando mejorar la imagen a un títere, que por mucho que se esfuerce, no va a lograr zafarse de las amarras que le impuso su titiritero Álvaro Uribe y por el otro, se acogen a la cuarentena y no pierden un solo minuto en su empeño por sacar adelante la mayor cantidad posible de medidas en contra de los intereses del pueblo y los trabajadores, todo para hacer más expedito la obtención de ganancias a los dueños del capital.
Han realizado despidos masivos, licencias no remuneradas, autorizó el ministerio retiro de cesantías con destino a consumo, el gobierno traslado a Colpensiones las obligaciones de los fondos privados de pensiones, implementaron de forma masiva el teletrabajo, obligaron al trabajo por horas, disminuyeron los salarios, la renegociación individual de los contratos de trabajo, el desmonte de los pactos colectivos y la última y tal vez la más agresiva, pretenden el desmonte de las convenciones colectivas de trabajo, todo bajo el supuesto de estar salvando a la economía colombiana de la bancarrota.
Ahora, y sin que tengan ninguna fundamentación científica, seguramente considerando que las medidas importantes que requería la casta dominante ya fueron tomadas, hablan de levantar el confinamiento y reapertura gradual de la actividad económica, argumentando, falazmente, que ya se está aplanando la curva de la pandemia. Este anuncio implica declarar que se frenó la expansión del contagio, lo cual no deja de ser una mentira. Está claro que las maniobras de manipulación de las cifras de contagio solo pretenden esconder la realidad para justificar la reactivación laboral.
Los epidemiólogos de numerosas instituciones científicas, han explicando que la cantidad de pruebas que se realizan por día son insuficientes para poder determinar la cantidad de personas contagiadas, en consecuencia, las estadísticas que muestra el gobierno simplemente son falsas. La prioridad de la economía sobre la salud ha sido el argumento de varios gobernantes neoliberales como el Estados Unidos, Brasil e Inglaterra, países donde la pandemia ha causado estragos mortales, solo para defender los intereses del capital.
Para estos la crisis sanitaria solo conlleva a que se puedan morir los más débiles y vulnerables, aplicando la teoría de “Darwinismo Social”, que defiende la selección natural en la sociedad, como si esto no fuera terrorismo. Este hecho corresponde, a lo que en sentido lógico sucede, cuando al frente de los gobiernos están personas que privilegian la economía por sobre la vida de sus comunidades.
El sector financiero en Colombia, en el escenario de la pandemia, es privilegiado. Recibe capitalización, exenciones de impuestos, no deja de trabajar con el dinero de los ahorradores, les entregan la administración de las ayudas monetarias que da el Estado a los más necesitados y además el Banco de la República les ha entregado varios billones de pesos para el otorgamiento de créditos a la micro, pequeña y mediana empresa, pero la aspiración de estos empresarios se queda en el papeleo y la tramitología que hace nugatoria la supuesta solución.
Viene entonces la “revisión” de las convenciones colectivas de trabajo, pero según la legislación laboral los empresarios no pueden presentar pliegos de peticiones a los trabajadores, pero la Circular 033 del 17 de abril, emitida por el Ministerio del Trabajo, plantea que se podrán renegociar beneficios extralegales, para hacerlos compatibles con la realidad económica de los empresarios y dice además, que una vez establecido el escenario de renegociación de no lograrse un acuerdo, las diferencias las resolverá una autoridad judicial del trabajo. ¡Esto solo se puede llamar atraco! ¿O es que los trabajadores le estamos debiendo al sector financiero?, al que nunca le pasa nada malo, pero todos los gobiernos lo auxilian.
Los pactos colectivos son una maniobra de los empresarios que los imponen para impedir que sus trabajadores se organicen sindicalmente. En otras palabras, pacto colectivo es sinónimo de actividad antisindical, los pactos se montan y se desmontan de acuerdo al interés del respectivo banco. Para acceder al contenido de estos beneficios, se le impone al trabajador la violación de su derecho fundamental de asociación y en momentos como el actual, ponen a sus empleados contra la pared para obligarlos a renunciar a los escasos avances contenidos en los pactos.
No todo está perdido, aún es tiempo de reaccionar, las maniobras patronales se pueden enfrentar mediante la fuerza, que solo se alcanza con la afiliación masiva al sindicato, es hora de desmontar los pactos, pero para convertirlos en convención colectiva y así blindar los derechos contra las asechanzas de los voraces capitalistas, no lo piensen más, no se dejen amedrentar, afíliense ya. Debemos estar seguros que la forma de conquistar y defender los derechos es luchando, ánimo trabajador bancarios no están solos, un sindicato de 62 años de lucha y experiencia les abre sus puertas y los recibe con entusiasmo, no en vano somos la organización más antigua, más grande y la de mejor en cubrimiento en todo el territorio nacional.
De algo pueden estar absolutamente seguros los bancarios colombianos, la Asociación Colombiana de Empleados Bancarios, ACEB, no va a permitir de ninguna manera que los diferentes bancos pretendan, con nuestro concurso, desmontar ni un solo derecho, ni reivindicación de los que hoy gozan los trabajadores.

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