ACEB ante la prolongación de la cuarentena y la crisis de pandemia

abril 21, 2020

ACEB defenderá en primer término la salud y la vida de los colombianos, pugnará por la comida para la población pobre, luchará por el empleo, la preservación de derechos, el ingreso y el bienestar de los trabajadores y actuará de manera denodada por evitar los atropellos y propugnará por la seguridad y salud de sus afiliados y su base social: los trabajadores bancarios.

Por Carlos Raúl Moreno Parra
Directivo Junta Nacional ACEB 

El 20 de abril el presidente Duque tomó la decisión de prolongar la cuarentena obligatoria hasta el 11 de mayo. De nuevo, como en la declaratoria de la emergencia y el aislamiento social total, el gobierno tiene que aceptar la medida a regañadientes, ante la contundencia de las cifras de expansión del contagio, que lejos de aplanarse siguen creciendo, como también de la firme posición tanto de dirigentes políticos y sociales de carácter democrático y progresista, de mandatarios locales y de los expertos epidemiólogos, consistente en que se debe mantener el aislamiento total para resguardar la vida de miles de colombianos pobres. Aplicando el adagio popular “el que peca y reza empata” Duque ordena el trabajo de más de 4.4 millones de personas que trabajan en la construcción y el sector manufacturero, que sumados a los excepcionados y los “colinchados” dejan casi 6 millones de trabajadores saliendo a la calle en medio de la pandemia.
Indudablemente esta cuarentena unida a la recesión mundial nos pone en una grave situación económica y social. Una situación en la cual el sistema financiero, sobre el que se ha edificado las grandes fortunas como una gran casa de apuestas, se muestra incapaz de hacer andar la economía y ser la base principal de ella, como falsamente nos lo vendió el dogma neoliberal en todos estos años, para no poner en peligro su tramado especulativo, demanda que se ponga andar la producción de centenares de millones de trabajadores en el mundo entero. Finalmente es el trabajo humano el que produce la riqueza, al transformar la naturaleza y las materias primas que ella nos proporciona, esto queda claro en esta crisis de salud mundial, sin la economía real se caen los grandes oligopolios creados con base en la especulación.
También queda claro con esta pandemia que el sistema de atención hospitalaria en el país, herido mortalmente por la privatización de la salud, es insuficiente para atender una expansión creciente del Covid-19. Por ello, además de las medidas de higiene personal y el aislamiento es la única medida eficaz para evitar la enfermedad y la muerte de miles de personas. El número de pruebas o test, como otra de las medidas fundamentales para conocer el nivel de contagio y enfrentar la expansión de la enfermedad, es totalmente deficitario en Colombia, tan solo 3 mil test diarios se practican, cuando los países que han logrado controlar la enfermedad sobrepasan, en promedio, los 25 mil, también está en déficit el número de camas de UCI y de respiradores con que cuenta el país.
Así es que las dos medidas que conforman el meollo para enfrentar le enfermedad, que son la puesta al día de la red pública de salud para atención médico hospitalaria y las medidas para garantizar el aislamiento social necesario, deben solucionarse en medio de un bajonazo de la economía. Esto implica, por tanto, que el Estado debe hacer un esfuerzo descomunal de recursos públicos para atender las duras consecuencias del confinamiento sobre la vida de la población y poner en condiciones óptimas la red hospitalaria nacional.
ACEB creé que, en este escenario, no debe descargarse las consecuencias económicas y sociales en los hombros de los trabajadores ni de la población pobre. Los recursos deben buscarse en los ahorros del trabajo nacional representados en los 53.144 millones de dólares de reservas internacionales del país, en la condonación o moratoria de la deuda externa con los organismos internacionales de crédito, en la posibilidad que existe que el Banco de la Republica emita recursos para atención de la crisis y de impuestos directos al 10% de los más ricos, que tienen ingresos de 4 veces más que el 40% más pobre del país.
Inexorablemente, la posición neoliberal y plutocrática del gobierno Duque-Uribe, indica que las principales medidas económicas van encaminadas a favorecer las arcas del sistema financiero, a menoscabar la inversión social en salud, educación, saneamiento básico y bienestar de la población y a descargar en la población el sostenimiento del Estado con impuestos regresivos como el detestado IVA.
La población registra con indignación la entrega de billones de pesos a los bancos para que nieguen los créditos o los aprueben con altas tasas de interés a las empresas, el traslado del pago de pensiones de salario mínimo a Colpensiones, que era responsabilidad de los fondos privados de pensiones , el giro de recursos a las EPS en lugar de entregarlos a las IPS, todas medidas que demuestran, con creces, esta maquiavélica decisión de aprovechar la crisis originada por el virus para favorecer a la oligarquía financiera. En tanto el padecimiento de hambre de la población sin empleo, vendedores ambulantes, trabajadores independientes y población en pobreza extrema, crece a límites de exacerbación. La micro, pequeña y mediana empresa a punto del cierre clama por subsidios del gobierno para pagar la nómina de sus trabajadores, que representa casi el 80% del empleo del país, como no se cansan de enfatizarlo los voceros de ACOPI. El personal de prestación del servicio de salud exige, a voz unísona, sus elementos de seguridad personal, el pago de meses en sus salarios atrasados y la mejora en las deplorables condiciones laborales en que se encuentran. Y los trabajadores sufren despidos masivos, suspensión de contratos, licencias no remuneradas, rebaja del salario, vacaciones anticipadas en cuarentena y decenas de atropellos y acoso laborales.
Los empleados bancarios, al servicio del encumbrado sistema financiero, no somos la excepción a los padecimientos de la población. Al declararse la banca como servicio esencial, se expone a sus funcionarios a la contaminación del virus, a lo que contribuye las presiones de la Asobancaria para que se vuelva a la prestación del servicio de la mayor cantidad de oficinas en horario normal. El despido de trabajadores temporales alcanzó un importante número. Se mandaron a vacaciones a los trabajadores que no se ocuparon en la apertura parcial de oficinas. Los compañeros que laboran en la parte comercial y promocional sufrieron una merma considerable en sus ingresos. El acoso laboral y de otras índoles pulula a diario. En tanto los dueños del sistema se regodean con donaciones “millonarias” que no se compadecen con las ganancias billonarias y crecientes del negocio. El Grupo Aval, el más representativo del sector repartió, en medio de la pandemia, $1.07 billones de ganancias a sus accionistas.
ACEB defenderá en primer término la salud y la vida de los colombianos, pugnará por la comida para la población pobre, luchará por el empleo, la preservación de derechos, el ingreso y el bienestar de los trabajadores y actuará de manera denodada por evitar los atropellos y y propugnará por la seguridad de salud a sus afiliados y su base social: los trabajadores bancarios.


Bogotá, 21 de abril de 2020

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